13 de Setiembre de 1903

El 13 de setiembre de 1903, Uruguay consiguió la primera victoria internacional, integrado solo por bolsos.
“Aún guardan mis sentidos de la emoción pasada fecundas irradiaciones y cada año, el 13 de setiembre, mi árbol de triunfo se cubre de nuevas hojas y de flores brillantes”. Miguel Nebel

El 1º de marzo de 1903, Batlle y Ordóñez resultó electo Presidente de la República y el 28 se pactó una paz inestable en Nico Pérez. Mientras tanto, cada fin de semana una multitud de uruguayos “cruzaban las fronteras partidarias convertidos en espectadores siguiendo a sus equipos”

Comenzaba setiembre y en el torneo local todo hacía presumir que Nacional y el CURCC llegarían “cabeza a cabeza”. Ver información sobre la vida de Nacional en 1903.

Los combinados de Uruguay y Argentina ya habían disputado dos partidos en 1902. Se jugaron en la cancha del “Albión” del Paso Molino. En ambos ganaron los argentinos por 3 a 2 y 6 a 0 respectivamente.

Era momento de nombrar a los “futbollers” que integrarían la selección uruguaya para el cotejo del día 13 de setiembre, en Buenos Aires. Estaba latente todavía el recuerdo del partido anterior.

La Comisión de la “League” nombró a los siguientes jugadores: Amílcar Céspedes; Carve Urioste y Boutón Reyes; Nebel, Luis Carbone y Ceferino Camacho: Pena, Bolívar Céspedes, Aniceto Camacho, Castro y Cordero. Estas designaciones causaron hondo malestar entre los “ferrocarrileros ingleses”, desconformes por la inclusión mayoritaria, injusta según ellos, de jugadores de Nacional, por lo que no vacilaron en renunciar al honor de formar parte del “team” oriental.

En el seno de la Liga, que por ese entonces se reunía en el Café Gambrinus, hubo perplejidad y desazón, iniciándose de inmediato las gestiones pertinentes en Villa Peñarol, sin resultado.

Pedir la suspensión del partido parecía lo “más sensato” para la mayoría; entonces el gallardo y retobado Nacional, el de los Céspedes, el de los jóvenes universitarios, el de los colores de Artigas, el campeón invicto de 1902, se plantó con su bandera de lucha y conquista el derecho de representar al fútbol uruguayo –con sus aguerridos “players”- cumpliendo así gallardamente, el compromiso contraído.

Aunque la “League” respetó el paso al frente de Nacional, pocos creían en la convivencia de esta “quijotada” pese a que Nacional le había ganado en 1902 a Barracas en Buenos Aires y en el Parque Central por el mismo tanteador: 2 a 1

El seleccionado argentino estaba conformado sobre la base de los mejores “players” del Alumni, con el aporte de grandes figuras de Belgrano, Lomas y Estudiantes. Las especulaciones iban en aumento; perder por 6 goles como local y presentar como visitante sólo a un club… Pocos decían en voz alta lo que repetían entre líneas.

Nacional trabajaba y se aprontaba con una entrega envidiable. Según Domingo Prat, desde fines de agosto los tricolores entrenaron todos los días de 3 a 5 de la tarde, algo inusual en esa época
El Consejo de la “League” argentina en pleno, recibió en la dársena Sur, al “Tritón” con la delegación tricolor a bordo. A las 11 de la mañana, los anfitriones agasajaron a los orientales con un almuerzo en el reputado “Aus Kéller” de la calle Corrientes. El presidente de la “The Argentine Football Association League”, Chevalier Boutell, fue quien pronunció las palabras de bienvenida; luego hablaron Mullin -delegado uruguayo- y Eusebio Céspedes, padre de los populares hermanos. Las palabras de Don Céspedes no eran para que las llevase el viento: “Sabemos que no podemos ganar; venimos como hermanos a cumplir”. Los conceptos finales de Alejandro Watson Hutton tampoco eludieron la realidad de los hechos: “Nada podía complacernos tanto como esto, de que un equipo de club haya asumido tan alta responsabilidad, para que no se interrumpiera la disputa anual entre los futbolistas del Río de la Plata”.

El cortejo se celebró en el “field” de la Sociedad Hípica Argentina, en Palermo, ante más de 8 mil espectadores que creían que el “match” sería “un juego del gato con el ratón”. En el Palco Oficial se hallaban: el Presidente de la República Argentina, Gral. Julio A. Roca, el Ministro Plenipotenciario del Uruguay Daniel Muñoz, ministros, legisladores y diplomáticos.

Nacional presentó su alineación característica:
A. Céspedes; Carve Urioste y Bouton Reyes; “Miguelón” Nebel (Cap.), Luis Carbone y Pigni; Bolívar Céspedes, Rincón, Carlitos Céspedes, Castro y Cordero.

El arbitraje le correspondió a Rudd, de la Liga Argentina, actuando como líneas, Domingo Prat –Presidente de Nacional- y Francisco Chevallier Boutell.

Argentina formó con
J.C. Howard; C.C. Brown y W. Buchanan; E. Firpo, J. M. Penco y A. Brown; G. E. Weis, J. J. Moore.

Desde el arranque, una mezcla de sorpresa y estupor invadió “la Hípica”; nadie entendía nada ya que los primeros minutos del partido fueron un monólogo tricolor. Nacional dominaba y atacaba, los argentinos se mostraban desconcentrados y, a los 19 minutos llegó el primer “gol”, una joyita de Carlitos Céspedes. Marcharon a los vestuarios con ese resultado parcial: 1-0.

Al comenzar el segundo tiempo la máquina argentina salió con todo, buscando pasarle por encima a los osados uruguayos, pero éstos se defendían como leones y ¡oh, sorpresa!, llegó el segundo gol por obra del talentoso y escurridizo Bolívar Céspedes. Luego abrió el libro Jorge Brown, marcando dos golazos que pusieron el partido 2 a 2.

Cuando se acercaba el final del encuentro, aparece nuevamente Carlos Céspedes para hacer el gol del triunfó histórico
La lucha había sido pareja en todo y los rivales dejaron “el alma en la cancha”; Uruguay había ganado 3 a 2 a la poderosa escuadra nacional argentina y lo había hecho representado por un club: ¡Nacional! Aquella misma noche, los protagonistas de la hazaña volvieron en el “Tritón”.

Esta inaudita proeza “llevada a cabo por once muchachos uruguayos que apenas acababan de abandonar la adolescencia, dio lugar a la explosión de un intenso júbilo patriótico que repercutió en todos los ámbitos y esferas del País”

En “La Razón” del lunes 14 de setiembre, se podía leer el siguiente telegrama

“Buenos Aires, setiembre 14.
-A Enrique Lichtenberger.- Piedras127.- Montevideo.-

En nombre del Consejo de la Argentine Football Association, felicito a la Liga Oriental por el triunfo de ayer.
Los miembros del tema oriental se han portado como héroes. La línea de forwards ha resultado la mejor que se haya presentado en nuestras canchas.

Un cariñoso saludo a su digno presidente y demás miembros de la Liga Oriental.
–CHEVALLIER BOTELL, Presidente; F. WILLIAMS, Secretario.-

La edición del periódico “El Siglo” también nos ubica en aquel momento histórico:

“-En el vapor de la carrera regresaron ayer los campeones orientales que vuelven victoriosos del gran match internacional del domingo pasado. Gran número de aficionados fue a recibirlos a bordo y en el “Tritón” volvieron a repetirse los hurras entusiastas y los vivas a Nacional mezclados con los abrazos y estrujones a los jugadores”.

Recordando la gesta gloriosa, el Capitán Miguel Nebel, el fraterno y querido Miguelón, cuando era el único
sobreviviente de la hazaña escribió desde Barcelona para “Noticiario Nacionalófilo” (revista partidaria ):

“Citan ustedes una fecha: 13 de setiembre. Cuando en mi recogimiento abro el libro de mi vida, en busca de pasadas emociones, las flechas de mis ojos se clavan en el centro del luminoso recuerdo. Aún guardan mis sentidos de la emoción pasada fecundas irradiaciones y cada año, el 13 de setiembre, mi árbol de triunfo se cubre de nuevas hojas y de flores brillantes”.

Aquel 13 de setiembre de 1903 ¿tiene rasgos similares al de los 33? La historia de nuestro fútbol, ¿comenzó con Nacional?

El 13.setiembre de 1903 en Buenos Aires, más precisamente en la cancha del Sportivo Barracas, fue cuando Carlitos Céspedes cerca del final, puso el definitivo 3 a 2 de los “uruguayos” del Club Nacional de Fútbol frente a la selección argentina que alineaba con jugadores con apellidos patricios. Esto es, por si algo le faltaba al campeón invicto de la temporada 1902, para adentrarse definitivamente en el corazón del pueblo. Esa victoria lo elevó a la categoría de “Gigante”.

La letra del candombe de J. Morella interpretado por la orquesta de Puglia-Pedroza intenta decirlo todo: expresa un sentimiento que se hace realidad en gran parte de la hinchada tricolor. Representa la unión indisoluble, permanente, eterna, entre el “sentir” a Nacional y la pasión que eso conlleva y lo vincula a los hechos más notorios de nuestra historia como nación. Historia en la que el fútbol uruguayo y por lo tanto, Nacional y nuestra Selección, están íntimamente ligados

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