¡Con el alma!

By | 10 abril, 2017

De atrás y enfrentando muchas dificultades, ganó el Decano.
Primer tiempo. Fue intenso. Con Nacional dominando el control de la pelota y presionando –sin éxito- sobre el arco rival. Wanderers no podía crear fútbol y en pocas oportunidades cruzaba la mitad de la cancha con balón dominado.

Pero Nacional careció una vez más de claridad en el último pase. Las llegadas fueron con pelotas aéreas puestas en el área rival. Un cabezazo de Hugo tras desborde de Jorge Fucile terminó en córner. Otro desborde de Fuci fue cabeceado por Tata en el segundo palo y pasó cerca, iban 19’. A los 22’ Seba revienta un remate en el horizontal, era la más clara hasta el momento. 2’ después otro desborde de Fuci, Seba entra a definir pero la defensa bohemia envía al córner.

A los 27’ una jugada de otro partido abre el marcador para Wanderers. Una gran jugada y pase de Colombino habilita a Palacios, nuestra zaga parada en línea no puede evitar que el delantero encare a Coco Conde, lo eluda y defina ante el cierre sin éxito de Polenta.

Nacional que se manda arriba, sin perder la calma pero presionando y sin precisión en el último pase. En una de esas embestidas se lesiona e inmediatamente pide el cambio Papelito que es sustituido por Martín Ligüera que a los 38’ pone el empate en gran definición de taco como último recurso. La habilitación fue una excelente jugada de Sergio Otálvaro que invadió el área con decisión, habilidad y precisión. Era el empate y era, al menos, justicia con el equipo de Martín Lasarte que no merecía irse perdiendo en la primera mitad del juego.

Segundo tiempo. Los equipos salieron sin cambios y Colo salió a jugar sin la máscara. El complemento se jugó con menos intensidad pero en el mismo tenor con Nacional buscando el triunfo. Pero con menos intensidad porque el cansancio se notó claramente en nuestros jugadores que terminaron extenuados.

Wanderers aprovechó el cansancio y tuvo más la pelota pero sin llegar a ofender. Otálvaro nunca dejó de desbordar y empujar. Hugo peleó cada pelota como si se le fuera la vida en ellas, hasta que tuvo el premio: el gol. Arismendi robó una pelota en cancha rival, habilitó muy bien a Kevin que desbordó y puso la pelota en el área para que Silveira se adelantara a los zagueros y convirtiera el tanto que sería el del triunfo. Un minuto antes, Seba Rodríguez reventó el travesaño de un pelotazo. Es que Nacional quería a pesar del cansancio y las lesiones que obligaron a hacer dos cambios.

Luego del gol pudimos aumentar, la más clara una pelota larga puesta a Ligüera que define por arriba y el arquero bohemio envió al córner.

Nacional dejó el alma en la cancha, peleo cada pelota y cubrió cada centímetro del campo como pudo tras el cansancio acumulado. Somos punteros, habrá que descansar y preparar otra final, esta vez ante Cerro en el estadio Luis Tróccoli.

¡Vamos Nacional! ¡Vamos Decano!

via decano.com

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